Decí mi nombre por Ciara

Hola Kerochers!

Nekalice ya les dejó su cuento para Cuenta la Canción 2 así que ahora me toca a mí, acá lo subo completo, creo que está tal cual como lo subí en el foro (tengo la manía de cambiar las cosas mucho, mucho, mucho antes de darle POST).


Decí mi nombre

Papá es un hombre alto, fuerte, de menos de cincuenta años y está cansado. Muy cansado. Ahora camina acompañado de un enfermero. Papá camina tan encorvado que ese enfermero parece gigante a su lado. Papá me ve y se endereza un poco. Odia el hospital, lo sé. Odia estas “sesiones” cada semana, también lo sé. Pero yo no puedo hacer nada para cambiarlo, solo me dejan verlo acá y con ellos controlando.

El enfermero lo acompaña hasta la mesa en la que yo espero y se queda parado haciéndose el invisible. Papá sonríe. El accidente de auto que se llevó a Mamá se llevó además muchos recuerdos y dejó a nuestra familia destrozada. El doctor nos dijo que la lesión no era tan profunda y que la terapia podía ayudar a recordar.

Siempre nos dice lo mismo, ahora mismo viene para decir eso una vez más.

Charlamos toda la tarde. En cada silencio Papá sonríe con una amargura que me hace doler el corazón. Estoy segura de que odia hablar de lo mismo una y otra vez. Pero no me lo dice, porque cree que en lo que dice el médico y cree que haciendo lo que dice todo se va a mejorar.

El médico dice. Papá hace. Yo hago. Todos fingimos y somos infelices en esa mentira.

Llega la hora de despedirnos y el enfermero se hace visible otra vez. Papá me mira nervioso, yo siento dentro (deseo mejor dicho) que diga algo, algo diferente, algo nuevo, algo que me dé esperanzas de que esto se puede acabar hoy mismo y mañana ya estaremos lejos, muy lejos, tan lejos que ni médicos ni enfermeros puedan tocarnos. Pero no dice nada. El enfermero le toca el hombro y le dice que ya es hora.

Yo estiro la mano y le atrapo el brazo.

– Decí mi nombre. –ruego.
– Ciara. –responde y yo siento que el corazón se me acelera.
– ¿Y el tuyo?

Cierro los ojos. Estoy agitada. Siento que mi corazón late demasiado rápido como si acabara de correr pero no he corrido. No que yo me acuerde. Escucho llanto. Abro los ojos y cerca de mí está mi enfermera. Es una de las pocas caras que recuerdo. Un poco más allá hay un enfermero que sostiene a un hombre que llora desconsolado. Me pregunto quién será. Es un hombre alto, fuerte, de menos de cincuenta años y que parece cansado. Muy cansado.

El enfermero mete al hombre por una de esas puertas que no sé adónde llevan. La enfermera hace que me levante.

– ¿Hoy vamos a ver a mi papá? –le pregunto.
– Hoy no. –Contesta y me parece que está triste. No sé por qué.
FIN.

Ciara

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Me gusta leer / Me gusta escribir / Me gusta megustear cosas all over internet!
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