Fragmentos

Pequeños relatos destinados a llegar a algo, formar una historia uniendo partes desde diferentes puntos de vista en lo que básicamente sería un vs de autor.

Estos relatos están basados en la entrada:

Ouge 1 parte:

La muchachada miraba desconcertada a su alrededor. No había sentido en el orden, ni siquiera entendía donde estaba.
La plataforma estaba repleta de seres de todos los planetas en sus mejores galas, aunque, desiguales y disparatadas tomando en cuenta la extrañeza de ese encuentro.
Como representante de la Tierra, la chica de apenas diecinueve años se atusaba el pelo con el fin de llamar la atención y conseguir, algún alienígena lo suficientemente tonto para ayudar a la Tierra a superar su mal trago con la Civilización Internacional de Planetas Ougos, del que debido a sus fuertes tarifas para no destruir el planeta, estaba llevando a este mismo a la ruina. ¿Qué hacer para salvar la Tierra mas que engañar a alguien para ayudar a su planeta? Incluso estando fuera de los principios de Miley, ella, lo intentaría.

Ahora les dejo con el:

Fragmento #1:

Miley caminaba sin dirección mientras tarareaba una de las canciones más conocidas del planeta Pekju. Ella apenas entendía el idioma, le encantaba ese planeta, había escuchado maravillas sobre él, pero jamás había visto nada de este que no fuera la apariencia de ellos. Aparentemente los ciudadanos eran muy similares a los humanos exceptuando sus orejas y colas semejantes a las de los gatos.

-Quizá pueda ver algo de Pekju por aquí.- susurró Miley mientras se dirigía más cerca de dónde debería estar presentando a la Tierra. Empezó un paso apresurado, estaba tan desorientada, pues esta era la primera vez que se encontraba en esta situación. Tropezó sobre sus propios pies y cayó sobre un joven que la dejó sin aliento. Un hombre de pelo largo y rubio platino, ojos lavanda, sonrisa orgullosa, cuerpo escultural y sorprendentemente del planeta Pekju.

-¿Estás bien pequeña?- dijo sonriendo socarronamente.

-Umm…- “¡Dios! ¿Cómo se hablaba? ¿Qué hacía yo con mi boca? ¡Oh dios! ¡Es guapísimo!” pensó Miley. El sonrió más orgulloso y la susurró al oído:

-¿Tan guapo te parece que soy que te has quedado sin habla?- Miley sentía su aliento tan cerca que no lo podía creer. Olía tan varonil, de una manera tan atrayente.

-Estoy bien, bien, bien…¡Siento haber caído encima tuyo! Me llamo Miley ¿y usted?- dijo apresurada.

-Shannon Perkins, encantado de conocerla señorita.- soltó una risa suave y ayudo a la joven a levantarse.- Espero que haya sido de su agrado caer sobre esta perfección.-

Intentando no poner los ojos en blanco Miley estrechó su mano.

-¿Qué buscabas?- curioseó Shannon.

-La sección de Pekju y creo que tú me puedes ayudar.- la sonrisa del pekjunce era tan deslumbrante que podría eclipsar al mismo sol.

-Por supuesto.- él apoyo su mano en la parte baja de la columna de ella y la dirigió hacía su sección.

Miley quedó prendada de aquel planeta definitivamente. Ese lugar prometía una naturaleza exuberante, había tantos colores en sus bosques como tonos de verde en el mundo, sus animales eran de tan extraña hermosura que uno podría confundir aquel paraíso con el jardín del Eden.

La muchacha contuvo el aliento mientras Shannon depositaba una botella en sus manos de algo que parecía jarabe.

-Pruébalo, por tu cara diría que has tenido un duro período.- Ella lo miró confusa mientras él quitaba el tapón de la botella y levantaba su clavícula haciéndola beber sin poder rechistar una triste palabra. Después de haber vertido casi medio contenido de la botella él devolvió la botella a las pequeñas manos de esta y volvió tras el mostrador, sentándose poníendo las piernas cruzadas sobre la mesa.

-¿Cuál es tu propósito?- preguntó Miley curiosa.

– Encontrar un planeta que sea tan tonto como para caer en mis manos, a mi merced.- Shannon sonrió abiertamente mientras la evaluaba de arriba a abajo.- ¿Tienes alguna idea de alguno que quiera?-

-Por supuesto que sí, pero, no te lo diré.- Miley giró sobre sus talones y desencamino el recorrido antes hecho. Prefería buscar una persona menos pretenciosa.

Nekalice

Fragmento #2: 

Miley se detuvo cuando se sintió segura de haber dejado a Shannon Perkins en el olvido. Sonrió satisfecha y comenzó a mirar a su alrededor buscando un nuevo objetivo. Pero la sonrisa se le esfumó del rostro en cuanto notó que Shannon estaba a escasos dos metros.

El pekjunce caminó junto a Miley describiendo dos círculos a su alrededor. El primer circulo a dos metros y el siguiente mucho pero mucho más cerca. La terrícola se sintió examinada hasta el último milímetro de su pequeño cuerpo. Finalmente cuando supuso que ya era suficiente el sufrimiento de la chica el pekjunce se detuvo.

-No diré que estás tan mal. Pero incluso en un lugar tan variado como éste será difícil encontrar a alguien que guste de ti.
-¡Callate! –respondió la terrícola y abrió la boca pero no pudo continuar.

Las palabras de Perkins habían hecho que Miley se sintiera humillada y enfurecida al mismo tiempo. Quería responder algo igual de hiriente al pekjunce pero no podía hacerlo. Se le daba fatal mentir y por más enojada que estuviera con Shannon no podía negar que le gustaba y mucho. Dejó de mirarlo porque supo que la expresión de su rostro la delataría tarde o temprano.

-Déjame en paz. –ordenó.
-Eso iría en contra de mis principios.
-¿Tienes principios acaso?
-Asi es.
-¿Cuáles?
-Son complejos pero el que te interesa conocer es que nunca dejó sin ayuda a los seres inferiores a mí.
-ERES UN IDIOTA. –pensó Miley pero pudo traducir esas tres palabras en un simple “Adiós”.

Pero Shannon Perks recién comenzaba con Miley y no estaba dispuesto a dejarla en paz o permitirle irse en mucho tiempo. La acorraló contra una pared y le tomó la barbilla haciendo que mire hacia donde él deseaba.

-Este es un lugar muy complicado. Aquí te comerán viva. –Miley intentó soltarte pero sin poder lograrlo. –Literalmente. Ni siquiera sabes quienes de aquí incluyen en su dieta carnehumana.
-Sé cómo arreglármelas sola. Gracias. –respondió Miley y esta vez logró soltarse. Pero no escapó sino que se quedó allí mismo intentando probar lo que acababa de decir.

Perkins apoyó la espalda contra la pared.
-¿Ves a ese que está atrás de ti? Como a siete metros de distancia. Mira por sobre tu hombro derecho.
-Le veo.
-Ese es el más peligroso de todos. Puede que no llegue el final de esto antes de que ese ser liquide a unos cuantos.
-Estas bromeando. –dijo Miley que no podía creer que aquel ser que parecía un niño hecho completamente de agua pudiera ser peligroso.
-He visto más pequeños que ese acabar con las bestias más feroces. Bestias que tu cabecita humana no podría llegar a imaginar siquiera.
-Tu cree lo que quieras pero yo ya te dije lo que estoy haciendo aquí y hasta te conté sobre mis principios. Y para más ahora te diré lo que tienes que hacer.

Shannon llevó a Miley a dar vueltas por los sectores dedicados a otros planetas también presentes en la reunión. Le explicaba qué tenia que mirar en cada uno de ellos y a cuales cosas no prestarle atención. Le explicó que las cosas ahí funcionaban siempre de la misma forma. Que los evaluadores veían dos partes igualmente importantes en las secciones y en la presentación de los representantes de las secciones.

OPORTUNIDAD Y RIESGO.

Lo que los representantes debían hacer en las presentaciones era demostrar que sus planetas no eran desiertos estériles sin nada útil dentro. Debían mostrar todo lo bueno y aprovechable de su planeta y luego mostrar la capacidad que tenían para defenderlo. Ambas cosas disimuladas con una charla amable de representantes.

Miley bajó la cabeza y pensó lo que el pekjunce le había dicho. En su cabeza comenzó a sonar aquella canción que había tarareado hacia pocos minutos. Shannon dijo de pronto.

-También eso. Nunca cantes nada que no pertenezca a tu planeta.
Miley temió que Perkins tuviera control para leer la mente. Se dio cuenta entonces de lo poco que sabía sobre aquel mundo y más terrible aún era que tampoco sabia mucho de la Tierra. ¿Acaso quedaba algo en la tierra que valiera la pena? ¿Tenía la Tierra la capacidad para defender lo que fuera que se supone que quedaba?

-Un último consejo. –dijo Shannon. –No dudes de nada de lo que dices.

Le tomo la barbilla otra vez y la hizo mirar en dirección a un grupo de seres que se acercaba a ella.
-Ahí llegan los evaluadores. El momento de la tierra ha llegado.

Ciara

Fragmento #3:

“Mirar a Miley desde esta distancia es totalmente perturbador, ¿cómo he podido dejarla sola con aquellas hienas deseando carcomer su pequeño y delicioso cuerpecito?” Pensó Shannon que se dirigía hacia su sección para recoger otra botella y tener una escusa para su vuelta, el regresaría cuando ella terminara y la daría cobijo, quizá la consolara, quizá le diese el tiempo suficiente de explicar la verdadera razón por lo cual ella estaba aquí ¿quién sabe? Simplemente que buscase una manera de vender su planeta era tal locura que hasta Shannon pensaba comprarlo y no porque estuviera en venta, sino, porque ella estaba en él.

Era el hogar de ella y nadie más que Shannon conocía como era de terrible tener que abandonar su hogar.

-Perdone, ¿sabe donde está la sección de los Terinos?- preguntó una mujer mayor de orejas puntiagudas con sonrisa amable y ropa de oruga holgada.

-¿Es su primera vez aquí?- cuestiono extrañado, normalmente solo traían los más jóvenes de la organización.

-No, pero ya ve que una con la edad que tiene se le van olvidando las cosas.- dijo la elfa mientras se extendía una deslumbrante sonrisa por su semblante.

-Bueno pues siga me, señora.- dejó que ella posará débilmente su brazo sobre el suyo y la guió dónde ella quería. La conversación fue deliciosa teniendo en cuenta que la maravillosa anciana echaba de sus pensamientos a la dichosa muchacha humana pero no duró mucho cuando llegaron al destino de la anciana.

-¡Oye, Mateo! ¡Me debes mil xius Terinenses! ¿Me has oído?- la mujer vociferó chocando sus frágiles palmas sobre la mesa con enojo.-No voy a dejar que me ganes esta vez muchachote.-

-¡Oh, señora! ¡Cuanto tiempo! La echábamos de menos.- dijo el terinense. Un pequeño duendecillo color violeta y traje azul, orejas puntiagudas, nariz aguileña y labios casi inexistentes. Tenía un fuerte acento que como Miley diría: Es muy indio.

-¡Oh! Mateo que zalamero eres.- soltó la señora mientras daba un ligero apretón al duende, que ahora la sonreía tal y como un amigo.- Dame mi dinero ahora o haré que este joven y apuesto muchacho te enseñe lo que es bueno.-

Shannon quedó sorprendido por la amenaza de la mujer y su insinuación de una confrontación  entre un terinos y un pekjunce de alta categoría.

-Señora, con su debido respeto, no creo que sean necesarias las amenazas.- sugirió Shannon mientras posaba una mano tranquilizadora en el hombre de la anciana.

-¡Tú no sabes joven! Este muchacho es terrible. No hace más que engatusar a las ancianas para que le den dinero a cambio de un “Reticle”.- la última palabra salió de la boca de la mujer como si fuera un insulto.

-¿Qué es un “Reticle”?- preguntó Shannon a la anciana.

-Que me dé dios de nuevo mi juventud si lo sé.- la elfa alzó las manos al techo con ironía.- No existe tal cosa muchacho, sólo es otro de los embustes de esta mala bestia.-

El terinense fue detrás del mostrador y dijo:-Oh, señora, no diga eso tome, tome.-

Sacó un reloj roto con una correa andrajosa le dio cuerda y se lo entregó a la señora.

-Jum, lo que me debías. Querido lleve me de nuevo a tu sección sé de unas hierbas que necesito.-dijo la elfa. Shannon la guió justo al mismo sitio del que habían partido y le entrego a esta dos bolsitas de hierbas curativas.

-Gracias joven, por cierto no le dije mi nombre es Tracy.-dijo la elfa que había demostrado gran bipolaridad desde una situación a la otra.

-Shannon, fue un placer haberla ayudado. – Tras esta despedida, Shannon volvió a estar curioso por Miley y recogiendo las botellas antes desechadas fue al encuentro.

La vista de ella era perfecta desde la posición del pekjunce. Observó que ella parecía tener problemas para explicar algo pero el sonido no llegaba desde tan lejos. ¿Qué estaría diciendo? ¿Por qué estaba tan vulnerable? Mientras estas preguntas acudían a la mente de Shannon, Miley…

Nekalice

Fragmento #4 – ¡War!:

Shannon se acercó a Miley llevando dos de esas extrañas botellas. Miley lo miró de reojo y sin saber bien porque se preguntó qué sería lo que contenían esas botellas. Estaba practicamente segura de que no era agua ni nada parecido. ¿Sería tal vez el mismo líquido que le había dado a beber antes?

El pekjunce se detuvo a dos metros de ella e hizo notar su presencia aclarándose la garganta. Miley, sin voltear a ver, le dijo.

-No deberías estar aquí. Vete.
-Oye, oye, solo quiero ayudar. Relájate, los caníbales se han marchado. ¿Los ves? Están por allí viendo a qué planeta explotar.

Miley continuó con lo que estaba haciendo, al parecer, empacar. ¿Acaso se estaba marchando? Pensó Shannon, pero nunca en la vida se lo preguntaría tan abiertamente, eso era algo que su orgullo nunca le permitiría hacer. Pero todo parecía indicar que Miley estaba empacando y se salía de su puesto como representante de la tierra. Como intentando parecer relajado dijo al pasar.

-No pueden expulsarte de este lugar. Ni de este ni de ningún otro, como representante de la tierra tienes cierto nivel de inmunidad.

Miley sonrió y sin contestar continuó acomodando sus cosas. El pekjunce se colocó a su lado y volvió a hablar.

-Puedo darte protección.
-No, no puedes, ahora vete.
-Debes creer la mitad o menos de lo que sea que te hayan dicho. Puedo protegerte, solo tienes que pedirlo.

Miley se detuvo en parte porque quería contestar y en parte porque Shannon la estaba sosteniendo por el brazo. Se zafó de él y mirándole fijo a los ojos dijo.

-No puedes protegerme y no debes hacerlo. Créeme, no debes.

A continuación lo empujó poco a poco hasta alejarlo a tres metros y medio de donde estaba ella. Hizo un ademán y desde el otro extremo del salón vinieron corriendo dos ayudantes muy delgados y muy altos. Cada uno con cuatro brazos y tantos ojos que formaban una corona en sus cabezas. Shannon regresó un poco más preocupado que antes.

-No seas testaruda.
-El testarudo eres tú. Ahora vete.
-No pueden embargarte.
-No lo hicieron.
-¿Entonces?
-Vete
El pekjunce tomó a la humana entre sus manos y la obligó a mirarlo a los ojos. Miley logró retorcerse y apartar la vista, pero al parecer no lo hacía para huir de él sino para detener a dos enormes guardias que se acercaban a una velocidad increíble. Como pudo la humana liberó una mano y les hizo una seña para que se detuvieran. Los dos guardias se detuvieron en el acto a menos de diez metros de distancia. Shannon miró a Miley más confundido que antes.

-¿Qué has hecho?
-Cumplir con mi misión. Salvé a mi planeta.
-¿A qué precio?
-Hay una gran guerra en camino Pekjunce y la tierra ya ha elegido bando.

Miley se enderezó cuan alta era e hizo uso de toda la fuerza que tenía dentro para parecer firme ante el pekjunce que todavía la tenía en su hermosa trampa de brazos. Con voz firme le dijo.

-Suéltame ahora ENEMIGO mío.

 Ciara

Fragmento #5 – War?

No podía hablar en serio, ella no estaba diciendo eso

-La única guerra que se avecina es la de todos los mundos contra Octopalus.-dije seguro, la examinaba como si se hubiera vuelto loca y de cierta forma me lo parecía.

-No me mires así. Me lo han dicho.- me respondió empezando a llorar en silencio. La atraje hacia mí, quité sus lágrimas con mis dedos y la sostuve mientras ella se apoyaba en mi hombro, cansada.

-No pasará nada. Dime, ¿quién te ha dicho eso?- susurré en su oído en un intento por tranquilizarla.

-El Nixe…que estaba para la explicación de la sección.- Explicó medio atragantada. Suspiré, ese maldito siempre hacia una prueba a los nuevos, una dura, una que sabía que no iban a superar para que abandonasen sus puesto.

-¡Ese maldito!- dije en voz baja. La obligué a mirarme a los ojos y susurré: – Miley hazme caso, no hay ninguna guerra entre pekjunces y terrícolas. Es una patraña. Ese tipo siempre hace eso. Quiere que te vayas, quiere que nos vayamos todos y así nuestros planetas queden desprestigiados a la merced de la chusma cósmica que nos rodea…-

-Shannon…- me cortó pero seguía llorando débilmente con una mirada de incredulidad en sus ojos.- estoy tan conmocionada…no puedo…pensar ahora eso.-

La abracé, apreté su cuerpo contra el mío y después la conduje del brazo hacia una cafetería que se ubicaba  cerca del vestíbulo. Las paredes de un cálido y suave marrón nos envolvían. La llevé hasta una mesa y dejé que pidiera un café a la camarera de mi parte, sólo pedí una coca-cola y un pequeño aperitivo de carne terrestre.

-¿Estás mejor?- dije mientras tragaba la bola que se me había formado. Ella asintió cabizbaja mientras apartaba la mirada de mí, enfocada en la mesa.- Mírame.-

Ella negó, repetí lo dicho en forma de orden. Ella parpadeó sorprendida y me miró.

-Lo siento, es sólo que no puedo creer lo que estabas diciendo.-

-Es la verdad, puedes confiar en mí. Jamás mentiría a una criatura tan linda como tú.-confesé.

-Te creo.- sonrió al decir eso.

-¿Por qué sonríes?-

-Estás agitado, tus reacciones de pekjunce se asemejan demasiado a un gato. Es tan gracioso…- Reímos y en ese momento no me podía haber sentido mejor.

Nekalice

Fragmento #6 – La llamada.

Shannon llevó a la humana hasta la sección de descanzo para que pudiera relajarse y tomar aire fresco (aunque todo el sitio estaba cubierto por una cúpula inmensa había una sección que simulaba ser “afuera”). Miley casi no pude sostenerse en pie cuando vio la belleza que rodeaba aquel lugar. Era tan inmenso y tan hermoso. Mucho más de lo que alguna vez soño. Ahora podía verlo con sus ojos y podía tocarlo que sus manos. Se agachó y acarició lo que parecía ser césped azul y por sus brazos subió una sensación que nunca antes había sentido. Era extraña y atemorizante pero increíblemente hermosa.
Miley se preguntó cómo se sentiría estar en los brazos de Shannon y no pudo seguir preguntándose eso porque la sensación del césped ocupó todos sus sentidos. Shannon la tomó del brazo y la llevó hasta la zona de las plataformas donde habían sillones y mesas.

-Si te quedas más tiempo sobre eso perderás tus sentidos uno a uno. Eso es parecido a lo que en tu mundo llaman “hierba de gato”. Es gracioso, supongo que podríamos llamarle “hierba de humano”. Dime, ¿a qué se sentía?
-Ve y tócala. -sugirió Miley un poco enfadada por haber sido sacada del césped.
-No funciona conmigo.
-¿por qué no?
-abre los ojos. No soy humano. Soy un pekjunce.

Miley se giró sobre el sofá. Sentía muchas ganas de que le dejaran sola y poder dormir por mucho pero mucho tiempo. Pero tenía a muchos desconocidos a su alrededor y de pronto llegó a su mente la idea de que su planeta aún necesitaba aliados. Utilizó toda su fuerza de voluntad para sentarse apropiadamente e interrogar al pekjunce.

-Necesito saber más.
-Mucho más.
-Y tu me lo dirás.
-Esta bien, pero ten en cuenta que saber mucho puede ser peor que no saber nada.
-Correré el riesgo. Dime lo que sepas.

Shannon rió con carcajadas sonoras que se perdieron en la inmensa cúpula. Y dijo.

-Humana. Sé demasiado como para decirtelo todo. Sé más específica.
-Cuéntame sobre la guerra.
-No hay guerra ya te lo dije.
-Esta bien. Hablame sobre la no guerra y quién es quien.
-Lo que primero debes entender…

Comenzó Shannon pero tuvo que detenerse porque un mensajero le llamó desde la puerta de acceso a la sala. Por la mirada que puso el pekjunce no podía ser nada bueno. Todo su cuerpo se tensó en el instante en que vió al pequeño ser haciéndole señas. Miley no lo sabía pero el uniforme que llevaba el mensajero dejaba ver que el mensaje era muy importante y completamente secreto.
Shannon se levantó y caminó hasta el mensajero. Ambos dejaron la sala y en la sala a Miley sin saber qué estaba pasando.
Otro mensajero pero este mucho más humanoide llegó hasta la puerta y le indicó a Miley que fuera hasta él. Miley dudó un poco pero algo dentro suyo le impulsó a ir donde el mensajero. Éste la llevó hasta una sala privada y le dijo.

-Mi señora representante de la tierra. Tengo un mensaje para usted.
-¿De quién?
-de su pueblo.
-¿La tierra?
-así es.
-Pero ¿quién desde la tierra? Hay muchas personas allí, ¿sabes?
-Lo sé señora y todos ellos han enviado este mensaje… desde el futuro.
-No lo entiendo.
-Es una visión señora. De los hechos que habrán de ocurrir en el futuro si las cosas siguen su curso. ¿Desea verlo o quiere que lo destruya?

Miley dudó un momento pero supuso que sería mejor saber el contenido de la visión. Indicó al mensajero que reprodujera la visión y éste así lo hizo.

Se veía una tierra destruida convertida en ruina por una guerra que fue demasiado para ellos. Entre los supervivientes no había nadie ileso y en el transcurso de la visión unos cuantos perdieron la vida. Entre todos uno se adelantaba y con una voz que parecía más de fantasma que de humano decía.

-NO CR-E-A-S AL PE-JKUN-CE. AL-EJA-TE DE E–L.

Después la visión se iba a negro y todo quedaba en silencio.

Quiso preguntar al mensajero más cosas sobre el mensaje pero él ya se había marchado. Una voz dentro de ella comenzó a llorar por la futura destrucción de su planeta, la persona que casi no tenía voz y que le había hablado era el dirigente de operaciones que la había elegido de representante. Mucho más anciano y destruido pero seguia siendo el mismo.

Ciara

 Fragmento #7 – La Tierra.

Miley recordaba casi a la perfección lo que había desayunado aquella mañana en la que recibió la llamada del dirigente de operaciones Matt Hutton. Ella había aplicado para ser una de las representantes de la tierra en las siguientes exposiciones y conferencias, pero si era sincera con ella tenía que reconocer que nunca se había puesto a pensar que podrían llegar a elegirla.

Aquella mañana regresaba de hacer sus ejercicios matinales cuando escuchó el teléfono de la sala sonando. Era casi como si la hubieran estado esperando. No acababa de cerrar la puerta cuando el teléfono comenzó  a sonar.

Atendió.

-¿Hola? -dijo.

-¿Miley? Soy Hutton.

Miley recordó entonces todo el entrenamiento y todas aquellas frases que les habían dicho. “Algún día su planeta necesitará de ustedes y deberán responder” ese día comprendió lo lejos que estaba de la paz y en mucho tiempo no volvería a conocerla.

Hutton le explicó la situación, la tierra estaba enviando representante a todas partes, necesitaban ayuda ya y no podían decirle mucho más sobre la situación de su propio planeta.

-Es estúpido. -se quejó Miley, dos días más tarde en la reunión con el concejo.  -debo arriesgar el pellejo por todos ustedes y ni siquiera puedo enterarme de toda la situación.

-Le basta con saber que la tierra necesita ayuda. -dijo un anciano que hasta ese momento parecía haber estado durmiendo.

-Seria mejor saber cuál es la amenaza.

-Eso supera su nivel de autorización. -replicó el anciano.

-Se llama ser práctica. No sirve de nada que busque un bombero si necesitamos un pastelero.

-No necesitamos ni un bombero ni un pastelero. Usted hablará con líderes planetarios. Sepa ubicarse. -gruño el viejo sin poder entender el ejemplo.

Miley recordó a Matt Hutton intentando calmar a ambos lados y de pronto llegó a su mente la imagen que acababa de ver de Hutton anciano y desquiciado rogándole que desconfiara del pekjunce.

Sus recuerdos se desaparecieron en la bebida que estaba tomando. Ni siquiera notó cuando Shannon se sentaba junto a ella y la envolvía con sus brazos.

Hubo silencio.

-¿Malas noticias? -preguntó Miley cuando notó a Shannon.

-Ay pequeña terrícola. No podrían ser peores.

 Ciara

Fragmento #8 – Recuerdo.

Hacia ya dos horas y cuarenta y ocho minutos que había acompañado a Miley a su minúsculo apartamento en el complejo Ouge. La pequeña criatura parecía confusa y envuelta en sus pensamientos cuando la acompañé. Creo que ni se dio cuenta del beso que deposité en su frente, ni de mis ganas de no abandonarla aunque fuera, tan sólo, por una noche. Si ella hubiera estado de mente presente quizá me hubiera obligado a decir mis sentimientos pero lo que ella no sabía era que siempre me iba a negar. Siempre que yo no estuviera preparado.

Me tumbé con un golpe sordo sobre mi mullida cama y cerré los ojos. Cuanto antes me durmiera antes la volvería a tener en mis brazos pero el dolor acudió a mi mente. Recordé el mensaje enviado, aquella grabación que me decía que ella sería mi perdición y la de mi planeta. La única solución que le encontraba al problema era romper nuestros lazos pero no podía… Yo simplemente no podía hacerlo. Abandonarla me parecía tan cruel como una traición y yo nunca he sido de traicionar. Tendría que hablar con ella al día siguiente sobre el tema aunque no lo iba a hacer. Cada minuto con Miley lo aprovecharé hasta que ese mañana fatal llegare.

El cansancio se empezó a alzar sobre mi enviándome a ese sopor tan agradable de preludio al descanso y al sueño. La calma acudió a mi cuerpo y me hundió en su sopor.

Me desperté entre barro y ceniza. Alguien cantaba una dulce canción en mi oído mientras me acunaba torpemente entre sus brazos.

Dulce niño que mis brazos te amparen y que nadie te saque de tu bonito ensueño. ¡Oh criatura linda, oh mi amor….!- arrullaba la canción en mi oído. 

Abrí mis ojos y contemplé como aquellos ojos grises lloraban y manchaban mis ropas. Noté dolor en mi pierna izquierda, un olor agudo a sangre impregnaba el ambiente. Traté de mirar hacia abajo pero la mujer me apretó más fuerte contra su pecho impidiéndome ver la herida. Susurró palabras consoladoras y dijo que “alguien” vendría a ayudarnos. Y así fue, una Selterian (la criatura más noble y bella de entre todos los mundos) curó mi sufrimiento con su toque divino y, antes de marcharse susurró: – No te fíes de los mensajes. No te fíes del que te quiere guardar el bien porque en su sonrisa nadie sabe que es lo que te puede esconder.” 

Me desperté sobresaltado. ¿Que querrían decir aquellas palabras? ¿Cómo podía yo saberlo? ¿Sabría su significado antes de que fuera tarde? No lo sabía pero mi mente seguía corriendo enfebrecida  y apenas era de madrugada. Froté mis ojos y con una profunda determinación me dispuse a salir en busca de respuestas.

Nekalice

Fragmento #9 – Ouge.

Miley se quedó dormida apenas el pekjunce se marchó pero no pudo soñar mucho más que nada su sueño fue un resumen del día y medio despierta y medio dormida pudo notar cómo aquellas personas extrañas se metían dentro de su hogar.

Eran ocho en total. Altos y de brazos largos llevaban uniformes rojos y hablaban muy rápido entre ellos. Al parecer el tema sobre el que discutían era la misma Miley.

La terrícola quiso ponerse de pie y preguntar quiénes eran y qué querían pero no pudo moverse. Ya era muy tarde cuando se dio cuenta de que no había estado soñando y que todo había sido producido por alguna droga que aquellos seres le habían rociado dentro del departamento.

Después de una discusión que pareció durar más de cincuenta minutos uno de ellos sacó lo que parecía un cuadrado metálico del tamaño de la cabeza de la humana. Lo soltó en el aire y el cubo comenzó a girar sobre sí mismo, después se derritió y se convirtió en una especie de camilla de examen. Miley fue colocada sobre ella y toda su privacidad se esfumó cuando comenzaron con los procedimientos quirúrgicos.

La humana sintió que movían y removían. Cortaban y cauterizaban por aquí y por allá. No sentía dolor verdadero era más bien como una sensación lejana de destrucción organizada. Vio que los seres tomaban un cubo de tamaño más pequeño (algo más pequeño que el puño de Miley) y repetían el procedimiento de dejarlo girar en el aire. Después de lo cual el cubo tomó una forma que solo se puede describir como atroz. Era como una raíz de arbusto con aristas en todas direcciones y ganchos preparados para evitar que aquello se mueva después de ser insertado. No tuvo que imaginar mucho para adivinar que lo colocarían dentro de ella pero no podía darse una idea de qué funciones podría cumplir tal dispositivo. Era inútil pensar en un sistema de rastreo, ya habían demostrado que podían localizarla y atraparla en cualquier momento. Esa cosa debía de ser algo más. En un momento de iluminación pudo descifrar algo como “el insacable”.

Si querían que ella llevara eso dentro debía de tener un fin muy específico. Y por la forma en la que lo habían hecho daba a pensar que nadie hubiese aceptado ese injerto por voluntad propia. Un sensación helada bajó por su espalda al pensar que fuese un arma destinada a matar a cierto pekjunce que ella conocía. Decidió que apenas pudiera le confesaría todo aquello a Shannon tal vez el supiera qué hacer al respecto o al menos dónde ir para deshacerse de eso.

El sueño se hizo más pesado y Miley poco a poco y muy en contra de su voluntad, fue olvidando cada segundo de todo el procedimiento. El último rostro (o el primero, daba igual, eran idénticos los ocho) desapareció de su memoria apenas aquellos seres dejaron el departamento.

Ciara

Fragmento #10 – Mi debilidad.

Fui hacia la habitación de Miley. La puerta de su departamento estaba abierta ,suceso extraño e inesperado teniendo en cuenta que la puerta la dejé cerrada antes de haberme marchado. Entré con cuidadosamente sin querer hacer ningún ruido. Me extrañaba muchísimo que Miley se la hubiera quedado abierta, era una hora muy temprana y por lo que vi anoche, ella dormiría hasta tarde.

Caminé hasta la habitación sigilosamente y la observé dormir con rostro ceniciento. Su rostro estaba crispado como en una pesadilla. Dejándome llevar por mis sentimientos avancé hasta la muchacha y la acuné ligeramente en mis brazos intentando calmarla para que tuviese un mayor descanso. El día de hoy sería duro para ella y no quería dejarla sola. Besé su frente justo en el momento en el que su respiración se vio alterada por el despertar. Miley parpadeo varias veces antes de dirigir su atención hacia mi. Debo admitir que en ese momento me sentía lleno de un sentimiento de melancolía sabía que la iba a perder tarde o temprano. Parecía que cada día ella daba un paso más lejos de mi y creyéndolo o no, a mi eso me dolía tanto como el no respirar.

-Buenos días.- Susurré mientras apartaba el pelo que cubría sus ojos. La muchacha se estiro de la manera más placentera que pudo en mis brazos y tras esto tapo su cara en mi pecho mientras rodeaba mi cuello con sus brazos.

-¿Cómo has entrado aquí?- dijo soñolienta mientras soltaba un lindo bostezo. En realidad ella no parecía molesta con mi presencia alli. Así que me limite a puntar los obvio.

-Entre por la puerta.-

-Sí, claro…pero ¿cómo?- me respondió un tanto irónica.

– Tenias la puerta del piso abierta.- En ese momento ella se envaró en mis brazos de repente alerta. -¿Qué pasa Miley?-

-Yo…Yo cerré la puerta.-

-Lo sé. Yo estaba aquí cuando lo hiciste.- Ella me miró con los ojos vidriosos y tras unos segundos se fue de la habitación. Escuché como la puerta que daba a la calle se cerraba. Luego ella volvió a la habitación, me empujo hasta volver a sentarme en su cama con mi espalda pegando en la cabecera, se recostó en mis muslos y abrazó mi cuello.-Tenemos que irnos de aquí pronto para cumplir nuestras funciones de representantes.-

-Si te soy sincera yo en realidad no quiero ir.- gimió en mi oreja antes de depositar un regero de besos en mi mandíbula.

-Miley…-

-Ummm…-

-Para.-

-Ummm…-

-Miley por favor. Tienes que ducharte y cambiarte de ropa nos espera un largo día laboral.-

-No quiero.- gimio otra vez pero esta vez pasó de mi cuello a mis labios dejándome sin aliento. El beso podría haber durado una eternidad o dos segundos y mi reacción habría sido la misma. Me lancé en sus labios respondí con todas mis frustraciones y deseos hacia ella. Todo en mi cuerpo clamaba más y yo no quería hacer otra cosa que saciarlo. Miley respondía a todas mis exigencias, era como si ella tuviera sed y yo fuera su oasis. Me perdí en las caricias que iban de mi pecho hasta detrás de mi nuca. Mis manos vagaron lentas y hambrientas por su estrecho torso. Sentía que no podía más. Iba a estallar en un mar de llamas y sucumbir con ella en las cenizas de esta pasión desenfrenada.

El despertador a mi derecha sonó, Miley se apartó de repente, me miró con picardía a los ojos y dijo: -Así que no eres un chico tan duro ¿eh?

Me la había jugado. Que tonto fui en ese momento, ya había dejado bien claro quien era mi mayor debilidad.

Nekalice

Fragmento #11 – La bestia.

El agua de la ducha se sentía como millones de dagas diminutas atravesando la piel de Miley pero ella no las sentía ni siquiera sabía bien dónde se encontraba. Algo en su mente le decía que tenía deberes importantes que cumplir pero todo le resultaba como un sueño dentro de un sueño. También había un pekjunce entre todo el caos de ideas.

En sus años en la tierra Miley nunca había sido muy amiga de mostrar su emociones en público y tampoco era demasiado afectuosa en privado. Le parecía que aquel que la amara debía comprender y respetar eso y nunca intentó cambiar su forma de ser. Hasta ahora nunca se había sentido como se sentía con Shannon y es que, a decir verdad, era el primero en su especie que conocía. Tal vez los pekjunce emanaran alguna feromona capaz de alterar sus emociones a tal punto de sentir un deseo imparable.

Poco a poco el agua fría de la ducha llevó a Miley a un estado de semi conciencia dónde pudo sentir culpa de su comportamiento reciente. Y no es que se sintiera mal por haber expresado tanto cariño por Shannon sino por ese otro sentimiento más profundo, oscuro y poderoso que fue creciendo en su interior.

Su mente todavía se sentía inquieta por el asunto de la puerta abierta y la idea de simplemente haber olvidado cerrarla no la consolaba para nada. Algo más estaba sucediendo y no le gustaba para nada. Una puerta abierta puede decir mucho, no solo que un intruso estuvo visitando tu habitación mientras dormías sino que también lo hizo sin que despertaras y lo peor de todo es que no tienes idea de qué otras cosas hizo antes de desaparecer sin dejar rastros. Miley se preguntó si acaso Shannon le ayudaría a encontrar al intruso o simplemente dejaría el asunto de la puerta en el olvido.

Shannon era un misterio para Miley.

Una pregunta tras otra que intentaría ir respondiendo por el resto de sus días. Se sentía como atraída por una fuerza invisible que la ataba a ese ser y presentía que en un futuro no muy lejano dependerían la una del otro. Su corazón le aseguraba que Shannon sería ese fuerte en el cual esconderse cuando todo a su alrededor se convierta en peligro pero su cerebro se negaba a soportar tanta dependencia. Si bien no le costaba mucho esfuerzo imaginar el futuro de ambos y su aventura como representantes de sus mundos. El pasado de Shannon era tan negro que era imposible mirar en él sin desaparecer en su negrura. Miley tuvo que reconocer que no tenía idea de quién era el pekjunce ni de quién había sido hasta estos días.

Pero Shannon tampoco sabía quién era ella y al parecer la aceptaba así de todos modos. Aún cuando se mostrara cariñosa y distante. Aún cuando, esa misma mañana, mientras lo besaba y lo tenía a su merced haya sentido deseos muy fuertes de acabar con la existencia del pekjunce. Miley tembló al recordar ese sentimiento y decidió enterrarlo en el fondo de sus recuerdos con la esperanza de que fuera el primero y último de ese tipo.

Ciara

Fragmento #12 –  Esta no eres tú.

Miley mordió su cruasán con ganas, disfrutando el sabor y la textura del dulce alimento en su paladar. En su mente sólo podía pensar en el pekjunce, en como le había conocido, en los momentos compartidos, en los extraños sucesos y en esos extraños sentimientos contradictorios que se anidaban en su cuerpo. No se podía creer que en tan poco tiempo hubiera adquirido tanta confianza con un desconocido. Una criatura de la que apenas sabía algo. Sí, amaba su raza y todo lo que concernía a ese planeta tan lleno de vida y naturaleza pero no conocía a Shannon como individuo y eso la ponía nerviosa. Levantó el vaso que contenía su zumo para llevárselo a la boca pero antes de eso observó las leves ondas del líquido que transmitía desde su mano. Tomó un trago apresurado y tras este el resto del cruasán. Se levantó y caminó fuera de la cafetería. Llevaba todo el día evitando a Shannon y por el momento lo había conseguido. Pero no del todo. Este todavía permanecía en su cabeza como un fantasma exigiendo atención, reclamando saber lo único que ella deseaba olvidar. No podía con ello. La saturaba hasta convertirla en un manojo de nervios y eso no resultaba demasiado agradable.

-Miley.- llamó una mujer mayor con orejas puntiagudas y sonrisa amable, su ropa era de algún tipo de fina hoja. Miley la miró extrañada, ella no conocía a esa elfa.- Se que no me conoces pero tienes que saber una cosa muy importante. Esta no eres tú.-

Y tras decir esto la mujer la apretó cariñosamente el brazo, besó su mejilla y susurró en su oído: -Cuando notes tu cabeza como a punto de estallar, búscame.-

Miley observo como la anciana elfa marchaba a paso ligero lejos de ella y ensemismada en sus pensamientos y en lo poco convencional de este interludio partió en pos de Shannon.

Nekalice

Fragmento #13 – Ese curioso Pekjunce.

Miley tenía ciertos privilegios por su cargo de representante de la tierra y uno de esos privilegios era un coche con chofer para ella. Le bastaba con llamar con su comunicador y un coche vendría a por ella y la llevaría a donde quisiera ir. Pero ese día Miley no quería llegar rápido a donde iba. Era cierto que tenía muchas ganas de volver a ver a Shannon, pero también era cierto que los últimos sucesos la habían dejado en un estado de permanente inquietud. Se sentía observada y sentía que había “cosas” esperando por ella en cada nueva esquina por la que giraba.

No era un buen día para estar dentro de su cabeza. En la tierra acostumbraba a pasear en bicicleta para despejar su mente. Acostumbraba a recorrer varios kilómetros por la costa hasta que sus piernas la obligaban a detenerse. Nunca en su vida había hecho el recorrido por completo y se había prometido a sí misma no dejar la tierra antes de hacerlo. Era una promesa que no había cumplido.

Una entre tantas.

Ahora realmente necesitaba aquel recorrido en la costa y sentía que hoy hubiera logrado hacerlo completo. Pero en donde estaba no había río y el lago más próximo estaba en un sector restringido. Y como si esto no fuera demasiado nadie allí sabía lo que era una bicicleta.

Era un día para el olvido.

Miley sabía llegar hasta el sitio en donde se encontraría con Shannon y por eso decidió hacer el camino a pie. Se dejó y llevar y en menos tiempo del que esperaba llegó a cincuenta metros del punto de encuentro. No se sorprendió al ver que no había nadie allí. El sol calcinaba la acera. Miley cruzó la calle y buscó algún juego en el comunicador que le habían entregado.

Estaba en la mitad de una batalla con sus personajes virtuales cuando vio una limusina aparcando en la acera de enfrente. Levantó la vista para ver quién venía dentro pero pasaron los minutos sin que nadie se asomara. Miley volvió a su juego y notó que tenía un mensaje directo pendiente. Era de Shannon.

-Te dije que esperaras del otro lado. –decía.

-No hay sombra en ese lado. –contestó ella.

-No es sencillo girar esta limusina. –respondió en otro texto.

-Abre la puerta del otro lado. –escribió Miley en broma.

-Yo no hago así las cosas. –dijo Shannon que ya había llegado junto a Miley sin que ella pudiera notarlo.

Si antes le había parecido un ser hermoso. Allí de pie frente a ella vestido con sus mejores galas le pareció perfecto. Algo tan fuera del alcance de cualquier humana que se sintió especial. Aquel hermoso pekjunce estaba allí por ella.

Se puso de pié con ayuda de Shannon y le dijo.

-Yo no voy de gala.

-No aún. –sonrió Shannon.

Miley subió a la limusina y no pudo dar creer lo que veía dentro. Era lo más lujoso que alguna vez había visto en su vida y supo que ningún automóvll de la tierra llegaría jamás a parecerse a ese. Además del interior el coche también se deslizaba tan suave que parecía flotar en el aire. A los pocos minutos Miley notó que llegaban a la puerta del hotel en el que ella se estaba quedando y miró a Shannon buscando una explicación.

-Aún no estás de gala. Sube a tu habitación. Dejé todo listo, no deberías tardar más de ocho minutos cuarenta.

-Dame treinta y dos. –exigió Miley.

-Veinte.

-Treinta y dos. –se impuso ella.

-Quince.

-Veinte y cinco. –dijo Miley y sobornó al pekjunce con un beso amoroso.

Ciara

Fragmento #14

Cuando Miley llegó a su piso y entró en su habitación no pudo hacer otra cosa que quedarse sin aliento. Era el mejor vestido de gala que había visto en su vida, era rojo atardecer con unos tacones de marrón chocolate con bolso de mano a juego.

Miley no pudo evitar emocionarse y a la vez alarmarse. Salió corriendo en pos al baño, se quitó toda la ropa, peino su cabello y se metió a la ducha. Intentó darse la mayor prisa que pudo pero sin dejarse nada por el camino. Después de la ducha se lavó los dientes concienzudamente, fue a la habitación se puso la ropa y antes de ponerse los tacones se maquilló lo mejor que pudo. Una vez lista bajó al encuentro con Shannon.

Shannon, aunque sabia la apariencia que ella podría tener, se quedó anonado cuando la vio.

-Estas perfecta.- Le susurró al oído, la ayudó a subir de nuevo a la limusina y emprendieron el viaje.

Nekalice

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